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Hay actuaciones sorpresa que mejoran un espectáculo y luego existen aquellas maniobras maestras capaces de transformar un concierto en un auténtico acontecimiento cultural.
Eso fue exactamente lo que experimentó el público durante la más reciente edición del Festival Mad Cool, donde una misteriosa agrupación anunciada bajo el nombre de Bigger Splash terminó despojándose de sus máscaras para revelarse como la imparable banda Arde Bogotá.
Una variante de otra realidad
Lejos de ser un capricho mediático, este alter ego fue concebido como una identidad ficticia exclusiva para los escenarios de Mad Cool, Cruïlla y BBK Live, diseñada con el firme propósito de expandir el universo de su nueva era. Esta disruptiva intervención estuvo finamente hilada por un prólogo escénico, donde un supuesto ingeniero sometió a la audiencia a un hipnótico “procedimiento experimental”.
Fue a través de este error intencionado en el cartel y este juego narrativo de espejos que la agrupación logró que convivieran, por unos instantes, dos versiones de una misma realidad, desatando la euforia total cuando Antonio, Dani, Jota y Pepe tomaron finalmente el control de sus instrumentos.
Toda esta propuesta conceptual sirvió como la plataforma perfecta para presentar en sociedad Bigger Splash, el segundo corte promocional de lo que será su muy esperado tercer trabajo discográfico, tomando el relevo de la trepidante pista Instrucciones.
Un sonido de otro universo
A nivel sonoro, esta pieza adquiere tonos melancólicos y formas de un medio tiempo muy marcado, pues este es un himno profundo que habla sobre la asfixia, sobre el deseo de escapar de cuatro paredes y esa pesada nostalgia anclada al recuerdo y a la inevitables despedidas.
La letra de este sencillo despliega un abanico de imágenes sumamente potentes, rindiendo incluso un tributo directo a la estética de la icónica pintura homónima del artista británico David Hockney.
Para dotar a este proyecto del peso y la sofisticación que merece, los cartageneros no escatimaron en el sonido, cruzando el charco hasta los legendarios EastWest Studios en Los Ángeles para grabar bajo la visión del reconocido productor Joe Chiccarelli.
Con este arriesgado paso en firme y un directo que le sobra esa intensidad magnética insuperable, Arde Bogotá vuelve a dejar claro por qué su nombre gobierna en lo más alto de la escena rockera hispanohablante.




