- Concierto de Pio Perilla en Bogotá: fechas y boletería - 5 de mayo de 2026
- Universe presenta el multiverse festival en Bogotá - 5 de mayo de 2026
- La EAN ofrece cumbre sobre la IA en el campo laboral - 28 de abril de 2026
Restaurar un vehículo no es solo cuestión de latonería y pintura, es un viaje en el tiempo que mezcla ingeniería, esfuerzo y, sobre todo, mucha pasión. Para entender qué sucede detrás de las puertas de un taller de alto nivel, conversamos con Enrique Leyton, propietario de Leyton Cars S.A.S., una autoridad en esta área ,con más de 30 años de experiencia, y quien ha estado detrás de traer devuelta a la vida a más de 168 autos.
Si alguna vez te preguntaste cómo un montón de óxido se convierte en una joya sobre ruedas… sigue leyendo.
El primer paso: ¿inversión o gasto?
Lo primero que aprendimos al hablar con Enrique es que no todos los autos están listos para ser salvados o, al menos, no de la misma manera. Cuando un cliente llega con un proyecto, lo primero es un peritaje exhaustivo.
“Miramos todos los componentes del auto, de bumper a bumper”, explica Leyton. No se trata solo de comprar o vender autos o piezas, sino de determinar qué tan completo está el vehículo y cuál es la meta a la que quiere llegar el cliente. Aquí es donde la experiencia de Leyton Cars juega un papel crucial: la asesoría.
Enrique es claro en su filosofía: “Es importante asesorar al cliente para que lo que haga sea una inversión y no un gasto”. A veces, un propietario quiere modificaciones que pueden contradecir la funcionalidad original del proyecto. El trabajo de Leyton Cars es guiar ese entusiasmo para que el resultado final sea coherente, estético y, sobre todo, funcional.
El desafío del rompecabezas: la cacería de piezas
Durante la entrevista, frente a un impresionante Shelby Cobra 427, surgió la pregunta más frecuente en un proyecto: ¿qué pasa cuando la pieza que se necesita ya no existe?
Para los vehículos que son tan especiales o escasos, la restauración se convierte en un reto logístico. Enrique nos cuenta que cuentan con un departamento especializado en la adquisición de partes importadas. “El objetivo es que el auto quede como salió de fábrica”, afirma.
Sin embargo, hay momentos en los que la pieza simplemente no aparece. ¿La solución? Para otros talleres quizás sea dar un paso atrás, para Leyton Cars solo hay dos opciones: “O la conseguimos, o la fabricamos, o lo que sea, pero hay que solucionarlo”.
Historias de garaje: del óxido a la gloria
Con más de tres décadas en el negocio, las anécdotas de Enrique sobran, pero hay dos proyectos que marcaron la historia de Leyton Cars por su dificultad y carga emocional.
- La Willys Wagon del 63: el valor sentimental
Hace unos 20 años, llegó al taller una camioneta que, en palabras de Enrique, era “un pedazo” donde no había nada que salvar. Él intentó disuadir al dueño, pero la respuesta de este fue contundente: “Esas son las placas de mi papá”. El proyecto tomó 14 meses de trabajo duro. El resultado fue una camioneta absurdamente bella que demostró que, a veces, el corazón manda sobre la razón. - El único “Eleanor” certificado en Colombia
Quizás el reto más grande fue un Ford Mustang Fastback de 1968. El cliente llegó con una “cáscara” (solo la cola del auto y una tarjeta de propiedad) después de una mala experiencia en otro taller. El dueño decidió convertirlo en Eleanor, el mítico auto de la película 60 segundos. El equipo de Enrique aceptó el reto. El resultado fue tan espectacular que el auto fue elogiado y firmado por el mismísimo Chip Foose, reconocido genio detrás del programa Overhaulin’ y, además, cuenta con la certificación de Unique Performance, siendo el único hecho fuera de su fábrica con tal distinción.
- La Willys Wagon del 63: el valor sentimental
Ver esta publicación en Instagram
El auto soñado
Para cerrar, le preguntamos a Enrique cuál sería ese proyecto por el que daría “sangre, sudor y lágrimas” sin dudarlo. Su respuesta no fue un Ferrari ni un Porsche, sino una joya de la elegancia preguerra: un Duesenberg de 1932.
“Son carros hechos a mano, con una excentricidad en cada detalle… eso es absurdamente lindo”, comenta con la ilusión de quien, a pesar de haber restaurado cientos de autos, sigue soñando con el próximo gran reto.
Enrique Leyton y su equipo demuestran que en Colombia la restauración de autos clásicos está al nivel de los mejores del mundo, devolviéndonos la oportunidad de ver en las calles máquinas que pensábamos extintas, o para mantener con vida aquéllas máquinas que ya son consideradas como parte de la familia.




