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El empresario y creador de contenido digital David Luna puso fin a varios meses de silencio en redes sociales para abrir un debate en el país: “la brecha económica que empuja a cientos de personas hacia quirófanos ilegales”.

A través de un pronunciamiento oficial, el creador planteó un modelo de financiación y alianzas formales para que los pacientes de estratos medios y bajos accedan a procedimientos estéticos seguros sin arriesgar sus vidas por los altos costos de estas intervenciones.

De la controversia a un modelo de acceso formal

El distanciamiento digital de David Luna se dio tras los severos cuestionamientos y debates por su vinculación a campañas estéticas con tarifas por debajo del promedio del mercado. Sin embargo, en esta nueva etapa, su enfoque abandonó la guerra de precios para concentrarse en la formalidad y la mitigación del riesgo en salud.

Por esta razón, su iniciativa busca erradicar la barrera económica que impide a la ciudadanía acceder a instituciones acreditadas. Por lo que pretende construir una alternativa que priorice la seguridad del paciente mediante facilidades de pago.

Así funcionará la propuesta

El empresario detalló que el esquema que liderará de ahora en adelante funcionará bajo una división estricta de competencias entre la medicina y la gestión empresarial:

  • Área científica: Será exclusiva del cuerpo médico acreditado, hará valoración diagnóstica presencial para saber si el paciente es apto, además de la realización obligatoria de exámenes preoperatorios, intervención en instituciones. Prestadoras de Salud (IPS): Habilitadas por el Ministerio de Salud y seguimiento postoperatorio asistido.
  • Área financiera: Esta tendrá una estructuración de líneas de crédito médico accesibles, planes de ahorro programado y pagos por cuotas que eviten que el desembolso de contado orille a las personas hacia la informalidad.

El abismo entre la clínica formal y el riesgo informal

Durante esta intervención, David Luna sostuvo que el detonante principal de las tragedias en quirófanos radica en la enorme disparidad de costos existente en el mercado nacional.

Ya que en el escenario clandestino, los procedimientos se ofrecen desde $ 5 millones de pesos y habitualmente se realizan en garajes, apartamentos o centros sin licencias ni especialistas habilitados.

Mientras que los espacios formales de alta gama oscilan entre los $ 30 y $ 35 millones de pesos, tarifas inalcanzables para la mayoría de los trabajadores del país.

“Hay personas que se van a operar de todas maneras. Decirles simplemente que no lo hagan no necesariamente resuelve el problema. Tenemos que preguntarnos qué alternativas estamos creando para que esa persona no termine poniendo su vida en riesgo porque fue lo único que pudo pagar”, enfatizó David Luna.

Las alarmantes cifras de complicaciones y muertes

El debate adquiere una mayor relevancia al contrastarse con los boletines epidemiológicos del Instituto Nacional de Salud (INS), los cuales revelan una crisis sostenida de salud pública en el territorio nacional:

  • Se notificaron 566 casos sospechosos de lesiones por procedimientos estéticos en 2024, lo que representó un incremento del 61 % frente a los 348 reportados en 2023.
  • El 93,3 % de las víctimas correspondió a mujeres.
  • El informe registró 33 muertes sospechosas en el país, concentrando 11 fallecimientos en Medellín, la cifra más alta para un municipio colombiano.
  • El departamento de Antioquia sumó 257 de las 566 alertas totales de la nación.

Asimismo, esta situación coincide con el auge de Medellín como epicentro de turismo médico, tras atender a más de 23.000 pacientes extranjeros en 2024 y facturar más de $6.700 millones de pesos en cirugías plásticas. Ante esta realidad, David Luna recalcó que el mercado local no puede ignorar el poder adquisitivo del ciudadano colombiano promedio.