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Los festivales masivos tienen una jerarquía clara: mientras más grandes las letras del cartel, más importante el artista. Y las letras pequeñas a menudo luchan por destacar entre los más grandes.

Competir por el público un viernes por la noche en el FEP contra la trayectoria de Lorde parecía una lucha en vano. Sin embargo, Elniko Arias decidió hacer algo como lo que hizo Arcángel después del concierto de Bad Bunny. Salir a la calle a darle gusto gusto a los fans que no pudieron asistir.

La gran presentación en la 85

La noche del jueves 19 de marzo, mientras Bogotá vivía una nueva edición del FEP, Niko y su crew tomaron las calles. La misión no requería de manillas, métodos cashless, o de inmensas pantallas LED.

Sin pedir permiso, el colombiano irrumpió con un set en vivo que detuvo en seco a los transeúntes. Fue un choque de frente contra la cotidianidad de la ciudad. Durante esos minutos, la 85 dejó de ser una zona más de la ciudad para convertirse en una tarima. Los seguidores de los headliners internacionales del FEP no se pudieron aguantar la energía del artista que era imposible ignorar.

Nacimiento del ‘Reguetto’

Este “robo de fans” no fue un simple capricho de marketing del artista, fue la primera piedra de una nueva propuesta sonora. La presentación callejera sirvió como el “bautismo de fuego” de su nueva etapa y de un concepto propio que Arias ha bautizado como el “reguetto”.

Pero…¿Qué es el reguetto? Es la deconstrucción del reguetón plástico para devolverlo a su matriz original: el ghetto, el barrio, el talento real de la calle. Es una propuesta que transmite un mensaje crudo, honesto y sin filtros, pero que tiene la ambición suficiente para pasar cualquier frontera.

La lección del hambre

Al día siguiente, cuando Niko Arias finalmente subió a su tarima oficial en el FEP el viernes 20 de marzo, ya había ganado. No solo había conquistado oídos nuevos, sino que había dado una lección magistral de lo que era subir el hype.

En tiempos donde la música parece confinada a ser solo para reels de TikTok y ser usada en comerciales, Arias nos recuerda la regla de oro del rock, del hiphop y de todo movimiento urbano. El arte que trasciende es el que tiene hambre. Si el público no llega a ti, tú sales a buscarlo. Si la industria te cierra una puerta, la tiras de una patada.

Al final del día, las tarimas se desmontan y las luces se apagan, pero el rugido de la calle jamás se olvida.