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Entre los libros y susurros comunes de la Biblioteca Pública Luis Ángel Arango vive un ecosistema invisible, donde la dura ciudad prefiere ignorarlo.

Este epicentro cultural de Bogotá alberga a personas marginadas desde hace décadas. La sociedad suele etiquetar a estos seres humanos como “locos“. Por eso encuentran refugio entre sus mesas de madera. Pues este es el único rincón del mundo donde nadie les exige justificar un propósito.

Este es el conmovedor inicio de Dicen que tú y yo estamos locos, se trata del nuevo documental del realizador Juan Mauricio Piñeros. Este largometraje vuelve más compasivo el frío registro institucional. Además, ofrece un retrato digno sobre la soledad urbana, la resistencia mental y el derecho a la vivienda digna.

El eco de los locos entre los anaqueles de sabiduría

El origen de esta pieza surge del reencuentro del director con su adolescencia, pues Piñeros regresó a los pasillos de la mítica biblioteca bogotana, allí descubrió a las mismas personas de su juventud, donde parecía que el tiempo y la gentrificación no les afectaban.

En este documental, la institución representa los espacios públicos en su estado puro. Donde el territorio abraza por igual al académico y al estudiante, y también acoge al habitante de calle que busca amparo contra el frío de la capital.

El documental utiliza una narrativa observacional muy poética porque rechaza la exclusión para dar voz a sus protagonistas y demuestra mucha coherencia detrás de cada aparente delirio sin sentido, pues en el fondo ocultan obsesiones literarias y un grito desesperado por pertenecer a la sociedad actual.

Una travesía itinerante por las salas del país

La experiencia cinematográfica comenzará su viaje nacional el miércoles 12 de agosto en Manizales, donde los espectadores disfrutarán una doble proyección inaugural. La primera función empezará a las dos de la tarde en la Sala All Cine (Avenida Santander #65-49). Luego habrá otra a las siete de la noche en la Universidad Autónoma (Calle 12B #4-31).

Tras su paso por Caldas, y con rumbo hacia Bogotá, la siguiente cita será el jueves 20 de agosto a las cuatro de la tarde en Cinemalocal (Calle 74 #20B-19). Después viajará a Medellín el jueves 27 de agosto a las seis y media, donde El Museo de Arte Moderno (MAMM) acogerá esta proyección junto con un conversatorio con el realizador.

Finalmente, el ciclo cerrará con un poético viaje de regreso a casa. La Cinemateca de Bogotá proyectará la cinta el viernes 4 de septiembre. Esta función con aforo abierto brindará una oportunidad cinematográfica imperdible. Permitirá mirar a los ojos a aquellos que la gran ciudad insiste en olvidar.

La mirada forjada en el asfalto cotidiano

Juan Mauricio Piñeros aborda esta problemática con gran sensibilidad y sin casualidades, pues él egresó de la Universidad Nacional de Colombia y fundó el colectivo YoReinaré Producciones, además, el cineasta dedica su carrera docente y creativa a explorar las grietas cotidianas para contar estas historias.

Piñeros ya había alcanzado el éxito con su ópera prima documental Curso 29 en 2005. Ahora vuelve a demostrar su enorme talento con este nuevo proyecto, ya que este largometraje ganó el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico (FDC). Esta obra convierte la rutina urbana en un espejo sociológico de nuestra ciudad.

Su cámara no juzga ni invade. Solo se sienta junto al lector marginado, espera pacientemente a que el ecosistema de la biblioteca cobre vida y borre las fronteras sociales.

La penumbra de una sala de lectura nos recuerda algo importante: todos los humanos terminamos buscando conocimiento y paz en el mismo lugar.